Hablemos de Dinero
Junio 10, 2008 · Imprimir este artículo
Necesitamos un presupuesto familiar
Voy a hablarles de finanzas, aun cuando para muchos es un “tema prohibido’’. En forma específica les quiero hablar del presupuesto familiar, de un sistema que nos permita evitar que el dinero se nos vaya como agua de las manos.
He visto mucha gente de éxito financiero en Perú —en medio de la pobreza catastrófica que nos tocó vivir por casi toda nuestra vida—. De igual modo, aquí en los Estados Unidos de Norteamérica he visto gente fracasada y angustiada, sumida en la desesperación y en la miseria… ¿por falta de dinero? ¡Claro que no! Entonces, ¿Qué determina el éxito o el fracaso financiero? El Control sobre las finanzas.
Un hermano que ya pasó a la eternidad me dijo: “Rico no es el que tiene mucho dinero, sino el cubre sus necesidades y ahorra”. El problema es que gastamos y malgastamos en cosas que no son necesidades. Si usáramos el dinero en lo que realmente se necesitara, el resto (nuestros anhelos, sueños, etc.) estaría cubierto por la promesa divina: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta, conforme a sus riquezas en la gloria de Cristo Jesús” Fil. 4.18.
El presupuesto es una herramienta sencilla para lograr éxito financiero.
¿Qué es el presupuesto?
El presupuesto es un plan para repartir nuestros ingresos, de modo que logremos cubrir los gastos correspondientes a necesidades específicas.
Beneficios de tener un presupuesto
Nos ayuda a determinar cuáles son nuestras necesidades, para luego asignar una cantidad de dinero a cada una de ellas.
Nos permite identificar los malos hábitos, para luego evitar gastos innecesarios en ellos. Por ejemplo, comprar cosas porque están a muy bajo precio aun si no los necesitamos, o comprar cosas a crédito pagando grandes intereses en lugar de ahorrar y comprar al contado.
¿El éxito financiero del creyente está en armonía con la voluntad de Dios?
Claro que sí, es parte del éxito de un buen administrador de la multiforme gracia de Dios. Somos responsables de una buena mayordomía de las riquezas de Dios. Si tenemos éxito en la economía familiar, es muy probable que lo tengamos en el negocio que hemos emprendido, o en la iglesia que ministramos, porque, los principios son los mismos. “Acuérdate de Jehová, tu Dios porque Él da poder para hacer las riquezas…” Deut. 8.18.
Gastamos mas de los que ganamos
He aquí un gran problema. Ten en cuenta que, en un plato de la balanza tienes lo que ganas y del otro lado lo que gastas.
Si logras que tus entradas sean mayores que tus gastos, vas camino a la riqueza; por el contrario, si tus gastos son mayores que tus ingresos, vas camino a la pobreza. Con acumulación de deudas, no podrás vivir en paz.
La palabra mágica para cambiar es: CONTROL (equilibrio). Esto no es una alternativa, esto es una NECESIDAD urgente. Comienza por escribir en un papel, clara y precisamente, la suma de tus ingresos; precisa también tus necesidades para asignarles un monto. Si deseas un software gratis para hacerlo de manera más técnica, ve a www.stuney.net.
Imagina que viajamos por el mar de la vida en un inmenso crucero. Repasemos lo que dice el apóstol Santiago: “Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son conducidas por un pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.” Sant. 3.4. Así, con la ayuda de Dios, podrás gobernar tus finanzas con un sencillo instrumento llamado presupuesto.







exelente comentario
Hermano Zapata. Esperamos que la lectura de éste y los otros artículos. traiga bendición. Continuaremos colgando mas artículos sobre el tema de las finanzas, creo que servirán tanto para la vida familiar como para las iglesias. Siga adelante en la obra del Señor.