Economía global: La crisis, la iglesia y yo

Diciembre 28, 2008 · Imprimir este artículo

Es muy lamentable la situación que estamos viviendo en el mundo debido a la crisis económica. Esto tuvo su origen principalmente en Estados Unidos, y a mi modo de ver, las causas principalmente son de origen espiritual (pecado): codicia, fraude etc. Que provocaron la desconfianza del ahorrador e inversionista quienes retiraron su dinero de los mercados, creyendo que más seguro estaría en sus manos, con lo cual desencadenaron un desequilibrio y el derrumbamiento del sistema financiero acarreando consecuencias devastadoras para el país y para el mundo entero.

Para entender mejor la situación necesitamos entender algunos términos muy usados en el presente y luego encontrar maneras de cómo contrarrestar los efectos de este temporal.

Recesión

Es un término usado en la macroeconomía para referirse a un periodo de decrecimiento en el PBI (Producto Bruto Interno) de un país. La Oficina Nacional de Investigaciones Económicas (National Bureau of Economic Research) considera recesión a cualquier decrecimiento continuado de la actividad económica durante dos o más trimestres consecutivos. En años pasados a este fenómeno simplemente se llamaba crisis.

¿Por qué se produce una recesión?

El economista John Mayard Keynes dice que una recesión económica se produce cuando los empresarios y las familias pierden la confianza y dejan de invertir, queriendo acumular efectivo. Por supuesto esto paraliza prácticamente la economía. La gente que tiene el efectivo deja de ganar y deja por tanto de gastar; no compramos nada y nadie nos compra.

¿Cómo nos ocurrió?

Este fenómeno empezó  en Diciembre del año pasado aquí en Estados Unidos. Se tuvo conciencia de los errores cometidos en los mercados, se hablo de culpables de malos manejos, enceguecidos por la codicia. Los inversionistas procuraron salvar su capital. Se produjo una crisis en el sistema financiero, los bancos y financieras no tenían liquidez ni solvencia para seguir dando crédito, Las empresas no han podido conseguir capital de trabajo para seguir operando, tratan de reducir el gasto y empiezan por despedir trabajadores; del otro lado los consumidores dejan de comprar y en este proceso grandes compañías anuncian su quiebra. Este remesón tiene sus replicas en el resto de países, grandes y medianos por la interdependencia de la economía en todas sus formas. (Economía global).

¿Las  iglesias somos afectadas?

Si, en el ámbito financiero. Porque muchos de nuestros hermanos pierden, negocios, empleos, propiedades, decaerán los ingresos familiares y nuestro flujo de caja en las iglesias se irá reduciendo al punto de quebrar nuestros presupuestos. En la medida que los líderes hayan convertido a las iglesias en negocios lucrativos el impacto de la crisis será muy doloroso. Para las iglesias fieles a la Palabra, cuyos propósitos no son terrenales no sucederá nada lamentable.

Seremos impactados positivamente.

  1. Porque en el fondo Nada podemos perder. Si, ¡Todo es de Dios! “Mío es el mundo y su plenitud” Salmos 50.12. Nosotros  somos dueños de nada; somos simple poseedores. “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dió, Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. Job 1.21
  2. Las crisis ayuda a depurar la iglesia; separa a quienes son de quienes no; quienes creen de quienes no. “… Pero, estos no tienen raíces; crecen por algún tiempo, y en el tiempo de de prueba se apartan” Lucas 8.13.
  3. Aprendemos de manera objetiva que debemos confiar en Dios y no en las riquezas ni en la temporalidad de este sistema “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo porvenir, que echen mano de la vida eterna.” 1 Timoteo 6.17

Consejos Prácticos para sobrellevar la crisis.

  1. Para no perder el trabajo: Sé el mejor trabajador; se diligente con tus habilidades, gánate la confianza del patrón.  Generalmente, los patrones no se quieren deshacer de los mejores.
    Ayuda al patrón a ganar dinero, él lo necesita tanto como tú. “…no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios… sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ese recibirá del Señor.” Efesios 6.6-8.
  2. Haz una lista de tus deudas y respóndete:
    • ¿Cuánto debo?
    • ¿A  quiénes debo?
    • ¿Cuánto le tengo que pagar?
    • ¿Cuándo le voy a pagar?
  3. Procura gastar solo para necesidades vitales.
  4. Evita comprar con tarjetas de crédito eso lleva a los consumidores a pagar intereses sobre intereses, si te falta leña, usa las tarjetas de crédito para ayudar al fuego.
  5. Para tus compras usa solo cash.

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