Cristiano o discípulo de Cristo

Marzo 27, 2009 · Imprimir este artículo

“Cristiano” es un apodo que identifica actualmente a los creyentes en Jesucristo. Según, la historia, este nombre tuvo su origen alrededor del año 44 DC. En Hechos 11.26 leemos: “A los discípulos se les llamo cristianos  por primera vez en Antioquia”. Y aunque el adjetivo probablemente fue despectivo por parte del pueblo; fue bienvenido por la iglesia del Señor. La palabra tenía una gran connotación,  indicaba: Que “…gran numero creyó y se convirtió al Señor” (Versículo 21), …Con propósito de corazón permanecían  fieles al Señor (versículo 23) y “Gran multitud fue agregada al Señor” (a la iglesia local)(versículo 24). Es decir porque todo giraba alrededor del Señor y su propósito de salvación, en beneficio del que creía y para su gloria eterna. La comunidad miraba a los creyentes identificarse con la persona, enseñanzas y propósito de Jesucristo. La vida de estos hermanos era la vida de Cristo en sus discípulos.

Hoy la palabra “Cristiano” está muy desgastada.

Debido a la corrupción del cristianismo, actualmente se ha vuelto necesario adjuntar otros adjetivos para identificar a un creyente verdadero, por ejemplo:

  1. ¿Es Ud. Cristiano? (pregunta básica e insuficiente), si la respuesta es: si, la siguiente sería:
  2. ¿Qué clase de cristiano?:
    ¿Renacido o nominal?,  si la respuesta es renacido…
    ¿Bautista o carismático?, Si la respuesta es bautista…
    ¿Fundamentalista o Liberal?, si la respuesta es fundamental.
    ¿Premilenialista o posmilenialista?
    ¿Ecuménico o antiecuménico?
    ¿Calvinista o arminianista?
    ¿Interdenominacional o separatista? Etc., etc., etc.

¿Por qué tanta pregunta? Es que la sola palabra “cristiano” ya no es suficiente. El católico dice que es cristiano, el adventista, el protestante etc. Todos dicen ser “Cristianos” por eso digo que en la actualidad el uso de esa palabra está muy desgastada, ha perdido su significado original.

La corrupción del cristianismo actual.

  1. La superficialidad falaz. La Santa Biblia ha dejado de ser el fundamento de la predicación, de la fé y de la conducta de iglesias y creyentes, Ya no está la Biblia y El Espíritu de Dios. Los predicadores están ofreciendo a la gente un evangelio simplista y barato: Un evangelio social, de sanidad, de prosperidad, de felicidad etc. Se omite hablar de la condenación del pecado, del arrepentimiento, del juicio venidero, de la justicia y la santidad de Dios, del infierno, etc.  Entonces las iglesias se van llenando de gente que dice que es creyente, pero en el fondo es inconversa. Las reuniones se convierten en festivales, shows, espectáculo, vida social, frivolidad, derroche de tecnología, comodidad. Etc.
  2. La mundanalidad. El Señor Jesús había dicho “Edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” Porque sabía que Satanás trataría de destruirla. Ahora el está tratando de acabar con la iglesia de Jesucristo, utilizando una estrategia moderna que se llama la mundanalizacion. “… ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios”  Santiago 4.4: Tenemos al mundo dentro de las iglesias, eso es obra de Satanás. Gran parte de la práctica eclesiástica tiene que ver con Tradiciones mundanas y paganas antes que  con propósitos divinos, por ejemplo: Pomposos rituales de bodas, cumpleaños, aniversarios, quinceañeras, navidades, día de San Valentín, Día de la madre, etc. La introducción de las modas con vestimentas indecorosas, la música con sus ritmos bailables, el materialismo (acumulación de riquezas), los lujos personales, el espectáculo en la adoración que le roba la gloria al Señor etc.
  3. La cobardía.  Las comodidades del estilo de vida contemporáneo dentro de un sistema globalizado de libertades y libertinajes. En lugar de representar un reto para inundar con el evangelio y transformar el mundo para Dios; nos ha hecho más cobardes.
    No se denuncia el pecado de prevaricación de los gobernantes embusteros.
    No se denuncia al pecado social y personal del pueblo.
    Se contemporiza con la mentira, la violencia, el abuso, la falsedad, la injusticia.
  4. La falsa doctrina. A muchos no les importan los asuntos doctrinales, pero es allí donde se pone de manifiesto lo verdadero o lo falso, lo divino o lo satánico, la luz o las tinieblas, palabra de Dios o especulación humana, lo saludable o lo corrupto, la vida o la muerte. Hace tiempo atrás me dijo un pastor carismático. –Que lastima que trabajemos tan divididos y todo por doctrinas. Le respondí: -¿Le parece poco?

Se nos llamo “Cristianos” porque seguíamos a Cristo, porque vivíamos como Cristo, pensábamos como
Cristo, actuábamos como ÉL. En el comienzo de nuestra historia éramos “pequeños Cristos” con una misión salvadora para el mundo entero. Estábamos dispuestos a perder la vida si era necesario. Ese cristianismo se nos quedo en la historia.

Mejor: retornemos al discipulado

Antes que el mundo nos llame “Cristianos” El Señor Jesucristo nos llamo “discípulos”, Creo que ha llegado la hora de desempolvar este vocablo,  y con ello, retomar a la identidad de un verdadero siervo de Jesucristo. Creo que aun no es tarde para corregir si ya se ha estado usando esta palabra y sus derivados de un modo incorrecto. EL DISCIPULADO no es un programa de la iglesia, no es un curso, no es un tipo de organización especial, no es un plan de actividades, no es solo una palabra nominal, no es la individualización de la enseñanza en la iglesia, no es concurso de liderazgos. El discipulado de Jesucristo fue más que eso: Fue un método contemporáneo al Señor Jesucristo y él lo adopto como el método por excelencia para llevar a cabo la evangelización del mundo dentro de su excelente estrategia central: La multiplicación de iglesias.

En las próximas publicaciones me ocupare de tratar el tema del discipulado de una manera extensa. Porque hoy en día La discipulación genuina nos hará romper el estancamiento y darle gloria a Dios en su propósito eterno.

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