Cómo hacer discípulos
Junio 3, 2009 · Imprimir este artículo
El plan redentor de Jesucristo consiste en salvar a los pecadores. Ya realizó la primera parte del plan maestro mediante su muerte sacrificial y su resurrección; la segunda parte del plan es llevar el evangelio “a toda criatura”, para lo cual diseñó una estrategia extraordinaria: la edificación de su iglesia, la que se usaría como una estructura desde donde se transporte el evangelio, progresivamente, a todas las naciones. “…Me seréis testigos, en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta en lo último de la tierra” (Hechos 1.8). Esa excelente estrategia contenía un método que el maestro había incluido en la gran comisión: el método de la discipulación. La aplicación de este método fué bien entendida por los apóstoles, y les dio magníficos resultados: saturaron al mundo mediterráneo con el evangelio, en medio de un sistema sociopolítico dominado por el diablo, quien intentó amedrentarlos sin éxito.
Desarrollo del proceso de “hacer discípulos”
Este proceso incluye un ciclo de tres etapas igual de importantes; son:
- Etapa de difusión
- Etapa de incorporación
- Etapa de educación
Etapa de difusión: principio de evangelización
“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16.15). Con estas palabras, el Señor estableció la primera fase; la progresión debía ser un elemento a tomarse en cuenta en la dimensión evangelística.
Evangelizar es la acción de entregar a la gente las buenas nuevas de salvación de Cristo Jesús. Erróneamente, en la actualidad muchas iglesias y movimientos evangelizadores invierten mucho tiempo y enormes recursos en campañas masivas de difusión del evangelio, pero no pasan de esa fase, por esa razón el evangelio de hoy está pobremente dimensionado y no cuenta con una estructura adecuada para la propagación. Dice David Garrison en su libro Movimientos de plantación de iglesias:
“Todos hemos conocido evangelistas dinámicos cuya proclamación del evangelio ha llevado a cientos de miles a los pies del Señor, pero ¿qué pasa cuando el estadio queda vacío y el evangelista va a otra ciudad? Con demasiada frecuencia, el compromiso con Cristo termina con una reunión masiva…”
Necesitamos revisar las formas o estilos que utilizaron los hermanos del primer siglo; debemos enterarnos de las formas y estilos que está produciendo la conversión de millones de personas en el presente. Sería bueno contestar a:
¿Cuánto tiempo empleamos para evangelizar?
¿Qué parte del presupuesto está destinado a este propósito?
¿Qué porcentaje de la iglesia lo está haciendo?
¿Cómo dinamizar la evangelización en la iglesia?
Etapa de incorporación: principio eclesiástico
El Señor dijo: “…Bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…” (Mateo 28.19). Con ello incorporarlos al círculo de personas que han sido llamadas por el Maestro, y conformar un nuevo pueblo para su nombre y sus propósitos, el cual se llama iglesia local, y mantiene una relación perfecta con Él.
Algunas iglesias necesitan revisar la práctica del bautismo, a fin de eliminar algunos errores que retrasan y dificultan la incorporación de los nuevos creyentes a las iglesias. ¿Cuánto tiempo tiene que pasar desde que una persona recibe a Jesús como su salvador hasta el bautismo?, ¿cuáles son los requisitos para el bautismo?, etc. Según el libro de los Hechos, la conversión y el bautismo eran actos casi simultáneos, efectuados en el mismo día. “Así que los que recibieron su palabra fueron bautizados, y se añadieron (se incorporaron) aquel día como tres mil personas” (Hechos 2.41). “Y el señor añadía cada día a la iglesia a los que habían de ser salvos” (Hechos 2.47).
La etapa de la educación: principio educativo
“Ensenándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mateo 28.20). Con estas palabras, el Señor manifestó su deseo de entrenar a los nuevos creyentes en el área doctrinal y en el comportamiento de una manera urgente y efectiva, con el objeto de continuar el proceso del cilicio.
Generalmente aquí también fallamos: llevamos la educación de los conversos al estilo actual, generalmente en el salón de clases o auditorio de predicación, dentro de un edificio, donde el discípulo tiene poca oportunidad de ver a un modelo de discípulo que va por el mundo a discipular. Este sistema de enseñanza tiene, también, una desventaja por el tiempo, pues se dedica de 3 a 4 horas a la semana al entrenamiento de los nuevos; ¿cuánto demorará para recibir a “todo el concejo de Dios”, como decía Pablo? (Hechos 20.26). Si las iglesias no tienen urgencia de acelerar el proceso de enseñanza-aprendizaje de la doctrina —y en la vida práctica—, no deberían ni deberíamos esperar la multiplicación de iglesias.
La tarea
Cuando en el proceso hagamos efectivas estas tres etapas cíclicas de un modo equilibrado, o cuando obedezcamos estos principios de la gran comisión, dándoles igual importancia, habremos hecho discípulos, y ellos repetirán el ciclo. El espíritu santo, con poder sobrenatural, dinamizará el proceso, y veremos un crecimiento de discípulos en la iglesia, y, como consecuencia, una multiplicación de iglesias que inunden a este mundo con el evangelio. No sería muy difícil evaluar nuestro ministerio a la luz de la gran comisión; por ejemplo, podrías tomar un papel y responder:
- ¿Cuál de estas tres etapas tiene mayor énfasis en el trabajo de la iglesia?
- ¿Cuál de estas tres etapas es la menos dinámica?
- Para restaurar el equilibrio bíblico del proceso, ¿qué debe hacerse?
- Concretamente: ¿qué se debe corregir?
- Por dónde empezar los cambios, ¿por la congregación o por los líderes?
En realidad sobre el tema nada hay que inventar, solamente revisar lo que estamos haciendo y conformarla a la palabra de Dios entonces esfuerzo cambiaremos el rumbo el rumbo.








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