Cómo hacer discípulos

Junio 3, 2009

El plan redentor de Jesucristo consiste en salvar a los pecadores. Ya realizó la primera parte  del plan maestro mediante su muerte sacrificial y su resurrección; la segunda parte del plan es llevar el evangelio “a toda criatura”,  para lo cual diseñó una estrategia extraordinaria: la edificación de su iglesia, la que se usaría como  una estructura desde donde se transporte el evangelio, progresivamente, a todas las naciones.  “…Me seréis testigos, en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta en lo último de la tierra”  (Hechos 1.8). Esa excelente estrategia contenía un método que el maestro había incluido en la gran comisión: el método de la discipulación. La aplicación de este método fué bien entendida por los apóstoles, y les dio magníficos resultados: saturaron al mundo mediterráneo con el evangelio, en medio de un sistema sociopolítico dominado por el diablo, quien intentó amedrentarlos sin éxito.

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Entendiendo la Gran Comisión

Abril 26, 2009

Perdemos una enorme riqueza teológica y espiritual cuando tenemos un entendimiento incompleto y erróneo de la gran comisión. En esta parte, pretendo retornar al idioma y a la circunstancia histórica para extraer la belleza de su contenido.

“Y Jesús se acerco y les hablo diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

Por tanto, id, y HACED discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” (Mateo 28. 18-20).

Todo esfuerzo misionero, en su intento de sembrar iglesias vibrantes y reproductoras, debe partir del fundamento y del ejemplo bíblico; ya que la tarea es inmensamente difícil, necesitamos construir nuestro ministerio basándonos sólidamente en la palabra de Dios. Sobre la gran comisión se hace, por eso, necesario entender:

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Cristiano o discípulo de Cristo

Marzo 27, 2009

“Cristiano” es un apodo que identifica actualmente a los creyentes en Jesucristo. Según, la historia, este nombre tuvo su origen alrededor del año 44 DC. En Hechos 11.26 leemos: “A los discípulos se les llamo cristianos  por primera vez en Antioquia”. Y aunque el adjetivo probablemente fue despectivo por parte del pueblo; fue bienvenido por la iglesia del Señor. La palabra tenía una gran connotación,  indicaba: Que “…gran numero creyó y se convirtió al Señor” (Versículo 21), …Con propósito de corazón permanecían  fieles al Señor (versículo 23) y “Gran multitud fue agregada al Señor” (a la iglesia local)(versículo 24). Es decir porque todo giraba alrededor del Señor y su propósito de salvación, en beneficio del que creía y para su gloria eterna. La comunidad miraba a los creyentes identificarse con la persona, enseñanzas y propósito de Jesucristo. La vida de estos hermanos era la vida de Cristo en sus discípulos.

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Cuando la mano de Dios nos abandona

Marzo 11, 2009

Cuando miro una indolente evangelización y una ausencia de  multiplicación de iglesias, en contraste con los 26 millones que van rumbo a la perdición, juzgo que Dios se ha apartado de nosotros. Y quisiera estar equivocado… , es más, ¡ruego estar equivocado! ; o,  de lo contrario, les suplico que empecemos a rogar con llanto el perdón de Dios por nuestras  negligencias en la obra misionera, hasta que veamos la bendita mano de Dios obrando por Perú.

¿Dios tiene manos?

“La mano de Dios” en el lenguaje figurativo se refiere a la presencia del Dios omnipotente actuando entre sus hijos o las demás criaturas para favorecer o para disciplinar. En el caso de la iglesia de Antioquía, la mano de Dios bendecía el trabajo de la predicación del evangelio.  Estos hermanos tenían investidura de lo alto por su obediencia a la comisión.

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El medio fracazo de la evangelización en Perú

Febrero 5, 2009

Si miramos con atención estas cifras, que a mi modo de ver son demasiado optimistas, tenemos que concluir que:

  1. Hay un cierto crecimiento porcentual en la evangelización del Perú. Hemos pasado de 0.5 al 13.69% de la población evangélica. Aparentemente ése es un crecimiento grande. Lamentablemente Dios no está salvando porcentajes, y los que se pierden no son porcentajes, son personas.
  2. Hace 70 años en el Perú (1940), la población estimada de las personas no salvas era de 6 millones; las personas no salvas en el 2003 eran de 23 millones; no estaría muy errado si digo que hoy en día 26 millones de peruanos están rumbo a la perdición.

Eso, para mí, es un fracaso del cual deberíamos estar avergonzados.

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